Nos estamos volviendo Cabronas…como los varones.

Voy a aclararlo pues no es con afán de ofender al maravilloso sexo masculino, es una expresión fuerte que encierra como ellos son: como necesitan ser y punto, sin miramientos.

Aunque no soy experta en el tema si soy observadora e intuitiva y las diferencias entre hombre y mujer van más allá de culturales, biológicas, mentales, tal vez también sean energéticas.

Los varones son bastante concretos, un punto en la mira y es todo, su energía concentrada en ellos y tal vez dos o tres personas más de su importancia. Las mujeres lo llamamos egoísmo…tal vez por una envidia que no es del todo consciente.

Las mujeres tenemos una naturaleza dispersa, nuestra energía dividida y multiplicada en todo y todos; en el camino hacia nuestra mira, esa mágica energía nuestra es desparramada en emociones, sentimientos, atenciones y al final terminamos repartiendola y terminamos lejos de nuestro objetivo, ese que nos apasiona pero parece a juicio bastante egoísta pues tenemos multitud de afectos en quien pensar antes que en nosotras.

Últimamente veo cambios, tanto en mi como en más mujeres, y es curioso porque cuando una mujer empieza a “masculinizarse” que no me refiero a otra cosa que empezar a pensar en si misma como prioridad, no es tan bien visto por la mayoría, es un cambio importante que está sucediendo y la aceptación tal vez sea gradual. Pero lo cierto es que cuando una mujer empieza a adquirir estas cualidades de atención propia por encima de los demás…empieza a brillar!!!

Según observo este brillo aún causa incomodidad en su alrededor, tal vez está mujer para lograrlo tuvo que renunciar a ser la madre perfecta, la esposa servicial, la empleada eficiente, en fin, renunció a esa naturaleza tan femenina y encantadora que resuelve con dulzura las necesidades de los demás.

Me parece que vamos por buen camino, sin llegar a los extremos, una mujer que empieza a tomar del género masculino las cualidades que le equilibren para ser su mejor versión se vuelve una mujer completa y del mismo modo el varón que contacta con ese lado sensible y empático característico del género femenino se vuelve un hombre acogedor para las mujeres de su vida.

Cada uno con su naturaleza tan singular, desde un punto de salida tan diferente pero hacia un punto de llegada en común que es lograr ese equilibrio dentro de si mismo.

Celebro ser mujer y celebro que seas hombre, respeto la naturaleza de generos y respeto más aún a los hombres y mujeres que van en camino a ser completos:

Mujeres cabronas y Hombres sensibles….

La vida dirá si funciona mejor así…

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